Papá Ciclista

Sobre mí

Jorge, Papá Ciclista
Jorge y Roma. Entrenamiento y paternidad, en el mismo plano.

Llevo pedaleando desde 2020. Empecé como muchos: para despejarme, para moverme, para tener algo mío.

Luego nació Roma. Y la vida, como suele hacer, lo cambió todo de golpe. La saturación, la responsabilidad nueva — la más importante que he tenido nunca. Y en medio de eso, una pregunta que supongo que se hacen muchos padres deportistas: ¿sigo?

Decidí que sí. No porque lo tenga todo controlado ni porque me sobre el tiempo. Sino porque cuando salgo a rodar y vuelvo, soy mejor padre. Más tranquilo, más presente. Cuando me cuido a mí, la cuido a ella.

Lo más difícil no es el tiempo — es la culpa. Esa voz que te dice que te estás perdiendo algo, que deberías estar en casa. La disyuntiva entre cuidarla a ella y cuidarte a ti. Lo que nadie te explica de entrada es que no son cosas opuestas.

Papá Ciclista nació de las ganas de contar esto desde un ángulo real. No soy profesional. No tengo un FTP de 400 vatios ni hago 500 km a la semana. Trabajo, soy padre, y entreno cuando puedo. Una persona normal contando su experiencia — sin más y sin menos.

Si has llegado hasta aquí, probablemente te reconoces en algo de lo que cuento. Y lo único que quiero que te lleves es esto: no estás solo. Se puede compaginar el deporte con la paternidad. No siempre sale bien, pero se puede.

En números

  • 2020

    Año en que empecé a pedalear en serio

  • 4 días

    Entreno por semana. Ni uno más, ni uno menos.

  • 10.000 km

    Objetivo para 2026. En curso.

  • 1

    Roma. La razón de todo.

¿Te reconoces en algo de lo que cuento?