🍼 Vida familiar sobre ruedas

Un año de Papá Ciclista: blog, Instagram y lo que ha cambiado de verdad

21/07/2026 · 5 min de lectura

cshow

Hace justo un año publiqué el primer post de este blog.
No tenía ni idea de para quién escribía.
Bueno, sí: para mi mujer. Que sigue siendo la única persona que reconoce habérselo leído entero.

Un año después toca hacer repaso… Y como no me van las retrospectivas con música de fondo y frase inspiradora al final, va a ser el balance tal cual: lo que ha ido bien, lo que he abandonado sin avisar y lo que ni me olía cuando empecé.

Por qué empecé esto

Informático, ciclista aficionado y padre desde 2024.
Entrenar siendo padre no es nada original: somos miles los que lo hacemos con lo que se puede, entre turnos, siestas y esa sensación permanente de estarle debiendo tiempo a alguien.

Empecé a escribir porque no encontraba a nadie contándolo sin filtros, todo era blanco o negro:
O te vendían el «yo lo compagino todo perfectamente»…
O el «cuelga la bici, ya eres padre».

Ni una cosa ni la otra.
Se puede seguir saliendo a entrenar. Pero cambia todo: los horarios, los descansos y, sobre todo, la paciencia que te queda para escribir un post entero un lunes por la noche.

El blog: la parte que más he descuidado

Aquí tengo que ser honesto.
Desde que arrancó esto he publicado media docena de entradas: el test de FTP, el reto de subir Angliru y Lagos de Covadonga con las primeras vacaciones de Roma de por medio, un repaso de rutas por Alicante o las ascensiones míticas del Tour.

Y luego, de enero para acá, silencio.

No fue una decisión estratégica. Ni un descanso planificado.
Fue que Instagram se comió el tiempo del blog sin que yo me diera mucha cuenta. Hasta que miré la fecha del último post e hice cuentas.

Lo que sí tengo claro un año después es que el blog no debe compararse con Instagram. Esto persigue otra cosa.
Aquí es donde queda algo permanente. Que la gente puede buscar, leer y releer. Aquí no desaparece todo a las 24 horas.

Un reel se ve y se olvida.
Un post sobre cómo volver a la bici tras el permiso de paternidad lo sigue leyendo gente meses después, buscando exactamente eso.

Así que el plan para el año que viene no es publicar todos los días. Eso ya sé que no lo voy a cumplir.
Es no dejar que vuelvan a pasar ocho meses en blanco.

Instagram: donde de verdad ha pasado la cosa

Si el blog ha sido la parte tranquila, Instagram ha sido justo lo contrario.
Empecé sin ninguna estrategia. Publicando lo que me hacía gracia o lo que me parecía identificable, sin saber muy bien si lo iba a leer alguien más allá de cuatro amigos por compromiso.

Lo que no esperaba era la gente que se ha ido sumando por el camino.
Ni lo que significa un comentario. O un mensaje de alguien que se ha visto reflejado en algo tan tonto como una bici que no existe o en los dos segundos de descanso entre un entrenamiento y el parque.

Hay días que ese mensaje vale más que cualquier otra cosa de las que mido en esta cuenta.

Así que este párrafo va sobre todo de eso: gracias.
A quien comenta. A quien escribe por privado para contarme que le pasa lo mismo. A quien simplemente sigue ahí, viendo cómo un padre cualquiera intenta no bajarse de la bici.

No me lo esperaba. Y todavía me pilla con la guardia baja cada vez que pasa.

Las marcas: cuando esto dejó de ser solo un hobby

En algún punto del año empezaron a escribirme marcas.
Y todavía no me acostumbro del todo. Es una pasada ver cómo van creciendo las colaboraciones, y les estoy agradecido a todas por darme la oportunidad de contar algo real con su producto de por medio, sin que nadie me pida fingir.

La regla me la puse el primer día y no pienso romperla, aunque me cueste alguna colaboración:
solo hablo de lo que uso de verdad, con mi bici y con mi hija cerca. Nada de recomendar algo por beneficio propio.

Y aquí es donde todavía me pellizco un poco…

Porque una cosa es grabar un vídeo en el garaje un sábado por la mañana. Y otra muy distinta es que ese vídeo acabe siendo un contenido para Motul. La primera colaboración de verdad. Exactamente lo que ya hacía cada fin de semana con la bici del revés, pero grabado y con una marca detrás.

Con Decathlon también he grabado contenido.
Y con Siroko llevo ya meses como afiliado.

Escribo los tres nombres seguidos y todavía me suena raro. Son marcas que llevo viendo desde mucho antes de que esto fuera nada, cuando era yo mirándolas desde el otro lado. Que ahora aparezcan en una frase donde también aparezco yo… no termino de asimilarlo.

No lo cuento por presumir. Lo cuento porque hace un año esto era un blog que leía mi mujer.

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Y que va a pasar ahora?

No voy a prometer que el año que viene publique cada semana. Ya me conozco.
Lo que sí me propongo es que el blog no acabe siendo el sitio donde las cosas van a morir mientras Instagram se lo lleva todo.

Que dentro de otro año este balance no empiece otra vez con «llevo ocho meses sin escribir aquí».

Si has llegado hasta aquí, probablemente seas de los que también intenta encajar la bici con algo. Hijos, trabajo, lo que sea que te quite horas.
Cuéntame en comentarios o por Instagram qué es lo que más te está costando encajar este año.

Seguro que a más de uno nos suena parecido.

Jorge — Papá Ciclista

Jorge — Papá Ciclista

Padre de Roma. Ciclista amateur de 4 días por semana. Cuento lo que aprendo.

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Cada semana publico contenido sobre entrenamiento, rutas y paternidad ciclista.